La cercanía

La cercanía

 

El tiempo de las charlas magistrales con ponentes distantes ha pasado ya, hoy en día esperamos de los ponentes que sean cercanos, que tengan un tono coloquial, que se muestren humanos. Incluso en los eventos más formales agradecemos un guiño que acerque el ponente a la audiencia.

En definitiva, queremos tener la sensación de conocer al ponente simplemente escuchando sus presentaciones.
Esta cercanía la puedes mostrar a través de:

  • Un lenguaje sencillo, independientemente de la complejidad del tema del que hables. En contra de lo que piensan algunos ponentes, utilizar jerga específica (corporativa, médica, etc) no les hace parecer más sabios sino más distantes. La audiencia pierde identificación con el ponente y se siente mal al no conocer esos términos.
  • A través de tu lenguaje corporal mostrando los gestos típicamente tuyos, los que tienes cuando estás entre amigos, por supuesto, respetando el contexto (guiños, sonrisas, gestos faciales acompañados de silencios...) También puedes acercarte físicamente a la audiencia o a la cámara como un símbolo de tu cercanía emocional.
  • Haciendo explícitas tus emociones: si hablas de algo que te enfada: ¡muestra tu enfado! si algo te hace mucha ilusión: ¡muestra tu ilusión! de esta forma, te percibirán humano y honesto, una persona que no esconde quién es ni lo que siente.
  • Podemos, también, reconocer nuestros límites con humildad, eso genera cercanía porque nos hace semejantes (anulando, de nuevo esa distancia entre el ponente sabio y la audiencia que aprende)

 

Si bien son tiempos de un tono coloquial y cercano, eso no es excusa para descuidar el resto de los elementos. Así, sigue siendo de vital importancia el trabajo previo en la preparación del mensaje y en su ejecución, de forma que podamos entregar:

  • Un mensaje limpio de muletillas del tipo ah, um, que rellenan los espacios vacíos mientras ganamos tiempo para pensar en lo que vamos a decir o palabras repetitivas que no añaden significado como ¿vale? ¿ok?
  • Una postura erguida y abierta, un aspecto apropiado para el contexto.
  • Un mensaje bien estructurado, de forma que sea fácil de seguir, de comprender y de recordar.
  • Un esfuerzo previo de adaptar el mensaje a la audiencia con ejemplos propios y acorde a sus intereses.
  • Un ensayo previo exhaustivo que te permita encontrarte relajado y confiando durante tu exposición

En definitiva, hoy en día queremos escuchar a personas cercanas, humanas y accesibles pero nos gustan mucho más si ha habido un trabajo previo de planificación, preparación y ensayo. Este trabajo previo es indispensable si queremos optimizar nuestro mensaje.

No confundamos cercanía con descuido 😉


Gestión de la ira y el enfado

Gestión de la ira y el enfado

En el episodio de #UnTéconMartayMar del pasado jueves titulado "No me quiero enfadar más", junto a Cristina, aprendimos que el enfado es energía intuitiva que quiere ayudarnos a poner límites, a decir que no, a respetar nuestras necesidades.

Por lo tanto, esta energía tiene una inteligencia que, bien canalizada puede sernos muy útil. Esta energía proviene de la interpretación que hacemos de la realidad. Y, claro, cada uno hacemos una interpretación diferente según nuestras experiencias y creencias. Por eso lo que me enfada a mí puede no enfadarte a ti y al revés.

Otra característica muy importante del enfado es que necesita que lo expresemos (por eso es una energía que nos impulsa hacia adelante)

Gestionar el enfado requiere consciencia y voluntad ¿para qué? para no hacer lo de siempre, para no responder de forma automática, inconsciente. ¿Cuál es tu respuesta automática al enfado?

Hay personas que explotan y expresan su ira con insultos, castigos y venganzas.

Otras personas reprimen su enfado y dejan esa energía dentro en forma de tensión corporal, estrés o enfermedades.

Dependiendo del contexto, a veces nos comportamos explotando y a veces reprimiendo nuestro enfado.

Ninguna de estas dos formas de expresión son funcionales, no resuelven la situación que ha provocado la ira.

Cuando éramos pequeños aprendimos a mostrar alguno de estos patrones y nos fueron útiles, sin embargo, quedaron marcados como patrones habituales y ahora como adultos nos gustaría elegir conscientemente nuestras respuestas de forma que sean acordes con nuestros valores e intereses.

¿Por donde empezar a gestionar la ira?
1- Toma de conciencia: piensa en una situación en la que te enfadaste y pregúntate si descargaste tu ira, si expresaste cómo te sentías y si propusiste alguna solución
2- Date unos minutos para respirar, relajar y conectar.
3- Ahora vuelve a esa situación y pregúntate con curiosidad: ¿de qué otra forma podría haber reaccionado?

 

 

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Hay aquí dos claves importantes:

  • Estado de presencia (en este vídeo te explico lo que es y cómo conseguirlo): Ser capaz de auto observarte, conocerte, saber cómo siente ira tu cuerpo, darte cuenta de que lo que sientes es enfado y separarte de él. Poder ver que tú no eres ese enfado, tú eres el que lo siente y tienes muchas opciones de reacción
  • Tiempo antes de reaccionar: Darte tiempo para poder volver a un estado más neutro que te permita elegir tu respuesta de forma acorde con tus valores, expresando tu enfado en primera persona y sin juicios y proponiendo una solución

Cuando he conseguido hacer esto en algunas situaciones he conseguido mantenerme firme marcando mis límites de forma tranquila y considerada y, además, he ganado confianza en mí misma y en mi capacidad. Otras veces no lo consigo y soy paciente conmigo misma y con mi proceso.

 

 

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Me gustaría saber tus impresiones sobre:

  • Tu patrón habitual de respuesta al enfado
  • Tus resultados al aplicar esta forma de gestionarlo

 

¡Te animo a que lo pruebes y nos enseñes tus trucos!

 


Creatividad

La creatividad nos permite nuevos puntos de vista, nuevas soluciones, nuevas ideas. Buscamos y valoramos lo nuevo porque lo conocido ya está integrado y no nos interesa.

Sin embargo, la creatividad no es algo que nos pertenezca y de lo que podamos disponer a placer ¡ójala! La creatividad requiere cuidados, paciencia, amabilidad con uno mismo y trabajo.

En este vídeo pongo un ejemplo real de hoy mismo en el que he ido a buscar activamente la creatividad porque he sido consciente de que en mi estado de nervios y enfado no tenía ninguna.

A través de este ejemplo tonto, quiero transmitirte la idea de la importancia del estado. Stephen Gilligan dedica su vida a enseñar que "seremos tan buenos haciendo algo como el estado en el que estemos". Eso ya lo saben los artistas y los deportistas de élite, pero es un concepto que el resto de profesionales olvidamos a menudo. Los músicos afinan sus instrumentos, los atletas calientan pero nosotros nos lanzamos a nuestros trabajos sin darnos unos minutos para observarnos y para conectar.

¿Cómo vas a atender bien a tus clientes si estás nervioso, ansioso o enfadado?

En este vídeo de explico básicamente cómo puedes recuperar tu creatividad a través del estado.

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La comodidad

Empecé la saga de vídeos de comunicación hablándote de la naturalidad y de cómo no ser natural. En los vídeos posteriores voy desgranando pasito a pasito como SÍ ser natural. Y el concepto que traigo hoy es la idea de estar cómod@ en la incomodidad.

Es importante sentirte cómodo cuando estás comunicando no sólo porque tu experiencia será más agradable y tu motivación para realizar la siguiente presentación será mayor sino porque, cuando tú estás cómodo las personas que te escuchan también se sienten cómodas... y, ya te lo imaginas ¿verdad? ¡Exacto! Cuando tú estás incómod@ (por tu ropa, porque no es el escenario que esperabas, porque ha habido un problema técnico, etc) las personas que te escuchan también se sentirán incómodas.

Esto ocurre a un nivel inconsciente y se manifiesta con mensajes no verbales fundamentalmente (un gesto, un movimiento repetitivo, una mirada desenfocada...) por lo tanto, la solución no está en disimular porque el cuerpo seguirá diciendo la verdad (que está incómodo) y ese mensaje trascenderá a un nivel consciente o inconsciente.
La solución, pues, ha de venir desde la propia emoción: desarrollar la habilidad de estar cómod@ en la incomodidad.

Al fin y al cabo, comodidad e incomodidad son sensaciones que creamos nosotros, realmente no existen. Una misma situación puede ser percibida como agradable o desagradable dependiendo del significado que ELIJAMOS darle. Si, has leído bien. He dicho elijamos porque la comodidad es una elección.

¿Cómo lo hago yo?

  • Para mí el acto comunicativo es tan importante y tan mágico que lo valoro muchísimo.
  • La interacción entre las personas genera una energía que abre posibilidades, muchas de ellas desconocidas para mí.
  • En ese acto comunicativo, yo soy solo un canal del mensaje. Por lo tanto, priorizo más a la audiencia y al mensaje que a mis propias sensaciones. En ese momento, mis sensacionesno me interesan tanto como las de la audiencia. Así que esa es mi prioridad: cómo se está sintiendo la audiencia momento a momento.
  • La base, el principio de todo para conseguir esto, es estar presente. Estar en el aquí y en el ahora en un sí a lo que está ocurriendo tal y como es. Eso es incompatible con estar deseando que las circunstancias sean diferentes a lo que son. Este "estado" (físico, mental y emocional) es la base de todo lo demás.

Una semana más voy compartiendo mi forma de entender la comunicación y cómo lo hago yo con la esperanza sincera de que te sea útil.

Me encantará leer tus comentarios.

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La diversión en la comunicación

Como quizás ya sepas, yo soy veterinaria, por lo tanto, acudo a los congresos de veterinarios.

Sin embargo, también he tenido la suerte de visitar congresos de cardiología de médicos.

Cuando acudí por primera vez al congreso de cardiología anual del Hospital Gregorio Marañón en Madrid me quedé con la boca abierta.

No solo por las técnicas avanzadas y la excelente calidad de los ponentes sino por el estilo comunicativo del evento.

Era distendido y, sobre todo, era divertido. No parecía preocuparles a los mejores cardiólogos del país aparecer disfrazados de superhéroes y reírse de ellos mismos. Fue un congreso divertido en el que aprendí muchísimo y en ningún momento tuve la sensación de que había falta de rigor o de profesionalidad.

Eso me hizo reflexionar mucho sobre lo en serio que nos tomamos nuestras intervenciones, lo nerviosos que nos ponemos y el poco sentido que tiene darnos ese "mal rato", como dicen en mi tierra.

Cuando usas el humor en tus presentaciones ocurren varias cosas:

  1. Eliminas el aburrimiento intrínseco a estar recibiendo información de forma pasiva
  2. Facilitas un cambio rápido de estado de humor que abre un espacio de nuevas posibilidades, en unos instantes y con muy pocas palabras consigues flexibilizar la perspectiva de tus interlocutores, algo que te llevaría mucho trabajo desde la razón.
  3. Abres un espacio de atención alterada que facilita que lo que estás explicando quede grabado en la memoria de las personas, precisamente, asociado a eso que les ha hecho reír.

El humor es, además, un excelente conector que abre las puertas de la mente de tus interlocutores. Por todo ello, creo que es importante que reconsideremos el hecho de que...¡no somos tan importantes como para no poder reírnos de nosotros mismos! Relajémonos, quitémonos importancia, disfrutemos en nuestras comunicaciones y nuestras audiencias disfrutarán con nosotros.

Gracias por leer estas reflexiones y por darte un tiempo para crecer como comunicador.

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¿Cómo son mis sesiones de coaching?

 

Las sesiones de coaching que realizo son variables en cuanto al tema que tratamos, la cantidad de sesiones que realizaremos y cómo discurrirá la sesión.

Sin embargo, hay algunos elementos comunes que intento explicarte en este vídeo:

  1. Tras saludarnos y escuchar el motivo que te ha traído a realizar este proceso, accedemos conjuntamente a un estado de presencia y conexión (estado COACH) que no es nada raro sino todo lo contrario, el estado natural de las personas.
  2. Desde ahí, fijamos una intención para el proceso y para la sesión. Esa intención la acotamos a algún contexto de tu vida
  3. Nos preguntamos con curiosidad ¿qué te ha podido impedir hasta ahora conseguir eso que pretendes? Esta parte es muy importante, porque en los obstáculos está la semilla del aprendizaje que necesitamos hacer en este momento.
  4. Nos rodeamos de recursos significativos y potentes, totalmente a medida. Cada persona encuentra los suyos (siempre con mi acompañamiento)
  5. Integramos todos los elementos surgidos para crear algo nuevo
  6. Compromiso de llevar este aprendizaje a tu vida futura
  7. Compromiso con tus prácticas diarias (o entrenamiento mental). Esta es la parte en la que pongo deberes.

Es también común una actitud abierta y curiosa a lo que venga sin una idea predeterminada de cómo debería discurrir la sesión y un acogimiento humano de todo lo que surja.

Son sesiones transformadoras y sorprendentes. ¡Y no tienen efectos secundarios! No hace falta estar mal para beneficiarse de ellas, simplemente querer profundizar en tu autoconocimiento y crecimiento personal.

¿Te animas a probarlo?

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Cómo construir tu seguridad al presentar

A nadie nos viene mal un empujón de seguridad a la hora de presentar.

En la entrada anterior te hablaba de mis trucos íntimos, lo que a mi me funciona y me ayuda.

Hoy te voy a hablar de cómo tener unas prácticas diarias puede ayudarte muchísimo a sentirte más segur@ a la hora de presentar. He recopilado tres prácticas:

1- Habla en todas las ocasiones que puedas porque eso reforzará las conexiones neuronales de la zona del habla.

En un estudio diseñado por Eleonor Maguire, doctora en psicología, en el año 2000 se demostró que la zona del cerebro relacionada con el aprendizaje (el hipocampo) aumenta con la práctica no solo en niños sino también en adultos. Gracias a la resonancia magnética hoy en día se puede visualizar fácilmente el aumento de una área del cerebro con el tiempo. En este estudio, la doctora Maguire demostró que los taxistas de Londres (que tienen que memorizar 25.000 calles y miles de lugares para obtener la licencia) tenían, tras cuatro años, la zona posterior del hipocampo mayor (relacionada con la orientación espacial).

Cada vez que hacemos algo con regularidad estamos reforzando las conexiones neuronales del área relacionada con esa actividad e, incluso, generando neuronas nuevas en la zona del hipocampo, relacionado con la memoria y el aprendizaje. Así, el cerebro cambia con el entrenamiento igual que lo hacen los músculos.

Cuanto más hables en público (y hablar en público puede ser cualquier conversación o, incluso, leer un cuento a tus hijos) vas a ser más capaz de hacerlo y eso, obviamente, te va a dar más confianza, lo cual te va a ayudar a hacerlo mejor. Este ciclo se repite y se retroalimenta una y otra vez.

2- Conoce el mensaje que vas a entregar.

Es mucho más fácil fluir con algo que conoces bien que con algo que es la primera vez que lo haces ¿verdad?

Con la comunicación pasa exactamente lo mismo, sin embargo, muchas personas creen que si ensayas y preparas una presentación es menos natural.

Mi opinión es la contraria: para ser natural hay que trabajar, haber escuchado tu mensaje, al menos, una vez antes de expresarlo. Es importante haberte dado cuenta de cómo suena, de qué partes sobran, qué partes requieren más énfasis, etcétera.

Conocer bien tu mensaje te evitará andar buscando las palabras correctas mientras estás haciendo la presentación, te hará sentir más segur@ porque recordarás con más facilidad las ideas importantes que quieres transmitir y evitará que te dejes elementos fundamentales por falta de tiempo o porque, simplemente, los has olvidado.

3- Conoce tu seguridad.

Esta expresión te puede resultar rara, sin embargo tiene todo el sentido que tu seguridad no sea una desconocida para tí.

Tú ya la conoces, es más que probable que te hayas sentido segur@ en algún momento de tu vida. No importa que no haya sido en el contexto de hablar en público. Nos va a servir cualquier tipo de seguridad para nuestra práctica. De esa forma, puedes haberte sentido segur@ al cocinar, al ayudar a tus hijos o a algún amigo o al practicar tu afición favorita o un deporte.

El primer paso siempre va a ser estar presente ¿te acuerdas? te lo expliqué en la entrada del estado de presencia. Se trata de bajar el ritmo, respirar, conectar con el cuerpo, relajar y observar el momento presente sin expectativas, con curiosidad.

Desde ahí, puedes dejar que llegue un recuerdo en el cual te sentiste segur@. Cuando lo tengas, puedes poner tu atención en las imágenes, los sonidos, incluso pueden venir olores o sabores a tu recuerdo. Concentrándote en esas sensaciones puedes sentir EN ESTE MOMENTO presente las sensaciones que sentiste en tu recuerdo. Esa maravillosa habilidad que tenemos los humanos de imaginar, recordar y proyectar podemos usarla a nuestro favor para sentir AHORA la seguridad en tu cuerpo.

Concéntrate en detectar las sensaciones que sientes una vez que estás experimentando seguridad y grábalas en tu memoria porque te serán muy útiles a la hora de prepararte para presentar.

Te recomiendo que acudas a esas sensaciones a diario de forma que este acceso sea rápido para ti y puedas recuperarlo fácilmente.

Si no te has sentido segur@ o no puedes acceder a ningún recuerdo así, no pasa nada. Seguro que conoces a alguien (personalmente o no) que te parece muy segur@. En ese caso, puedes utilizar tu imaginación para (y siempre después de estar bien presente) imaginarte que te introduces en esa persona por unos minutos y experimentar en tu propio cuerpo su seguridad. Puedes poner atención en qué sensaciones tienes y, una vez más, grabarlas en tu memoria para entrenarlas a diario y recuperarlas cada vez que sea necesario.

Espero que estos consejos contribuyan a mejorar tu seguridad cuando vayas a hacer una presentación. No son magia, requieren repetición, por eso he titulado esta entrada: "como CONSTRUIR" tu seguridad. Con compromiso y constancia notarás resultados sorprendentes.

Cuéntame, por favor, si te es útil y qué resultados obtienes con tu práctica.

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Trucos íntimos para presentar con seguridad

Hoy quiero hablarte de lo que a mí me funciona. Mi intención no es sentar cátedra sino compartir lo que hago y me funciona. Tómalo si te es útil, suéltalo si no te sirve.

El punto de partida siempre es la presencia. Ya te hablé de esto en el blog anterior. Recuerda que se trata de estar en el momento tal y como es en vez de en el pensamiento sobre cómo podría salirte la presentación o cuánto deberías haberla preparado. En el momento de hacerla lo mejor que puedes hacer es trabajar tu presencia porque desde allí tienes muchos más recursos.

El siguiente punto es conectar con la motivación que te impulsa a comunicar. ¿Porqué quieres hacerlo? Hazte esta pregunta cuando estés presente, conectado. Si la haces desde el pensamiento es más probable que te enredes con deseos del tipo: lo hago para que me reconozcan, para ser famoso o para conseguir un ascenso. Desde la presencia te sorprenderás con motivos más simples pero mucho más profundos que te impulsarán con más fuerza.

Aquí te comparto mi primera intimidad: yo creo que mi papel es enseñar a comunicar, contribuir a que las ideas brillantes de las personas como tú sean comunicadas y, así, puedan mejorar el mundo que dejaremos, ese es mi granito de arena. Conectar con esa motivación interna hace a mis miedos mucho más pequeños.

Lo siguiente que me ayuda es ver o imaginarme a la audiencia que me va a escuchar. Tanto si los conozco como si no, son seres humanos con las mismas aspiraciones que yo: ser felices. Al sentirlos semejantes y cercanos siento aprecio y respeto por ellos. Y eso me impulsa a desear compartir algo valioso con ellos: mi mensaje. Es valioso porque lo he preparado cuidadosamente, contiene conocimiento de otras personas a las que valoro y respeto y contiene mi experiencia personal, lo que lo hace aún más valioso.

Eso me lleva a mi siguiente truco: desear hacer un regalo a mi audiencia: regalarles mi mensaje con la misma ilusión con la que hago un regalo a alguien a quien quiero.

Mi último truco íntimo es pensar en lo breve que es la vida, darme cuenta de que puedo hacer algo significativo ya que ¡estoy viva! mis seres queridos que ya no están en este mundo ya no pueden pero seguro que desearían que no me dejara frenar por el miedo.

Todo eso tan íntimo es lo que a mi me ayuda a desear presentar por encima de mis miedos.

Me gustará saber tu opinión y conocer tus trucos, gracias por estar ahí.

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¿Cómo SÍ ser natural al hablar en público? La presencia

Uno de los recursos más útiles para mí a la hora de hablar en público es poder acceder a diferentes estados.

Estado se refiere no solo a la emoción que sientes sino, también, a cómo está tu cuerpo cuando siente esa emoción (tu cuerpo está "saltarín" cuando está divertido y, en cambio, pesado e inclinado hacia adelante cuando está enfadado, por ejemplo) y también se refiere al tipo de pensamientos que llegan a tu mente cuando albergas diferentes emociones (que, obviamente, puedes provocar a voluntad)

¿Porqué es tan útil la presencia para comunicar?

  • Porque si estás en el momento presente no puedes estar dentro de tus miedos, por ejemplo, acerca de cómo te va a salir una presentación.
  • Desde ahí, fijamos una intención para el proceso y para la sesión. Esa intención la acotamos a algún contexto de tu vida
  • Porque estar presente te permite acceder a todos tus recursos, ser creativo, fluir.
  • Porque no estar presente se nota. Se nota siempre (consciente o inconscientemente). Hay un retraso en tus reacciones, en tus gestos, en tus respuestas que le indican a los que te escuchan que te has ido mentalmente a otro sitio. Y, a estas alturas ya sabes que así como tú te sientas harás que se sienta tu audiencia: si tú te vas mentalmente ellos también lo harán.

¿Qué tipo de presencia es la más recomendable para comunicar?

Cuando hago mis sesiones de coaching practico una presencia en la que me conecto con lo que pasa dentro de mí y, desde ahí, me abro al otro de forma que me mantengo igualmente conectada conmigo y con el otro. Estoy en un lugar central entre ambos.

Sin embargo, para hablar en público creo que resulta más útil estar en un lugar más alejado de mi, menos pendiente de lo que pasa de mi porque yo dejo de ser importante, la audiencia y mi mensaje son lo importante, yo soy solo el canal a través del cual fluye el mensaje. Necesito estar pendiente de las reacciones de la audiencia para reajustar mi mensaje, hacer un traje a medida a lo que está pasando en cada momento y eso requiere que preste más atención a lo que pasa fuera de mí que a lo que pasa dentro de mí.

La atención se entrena, igual que los músculos. Tú también puedes hacerlo

¿Cómo puedo entrenar mi atención para estar fuera de mí?

Lo que conecta nuestro cerebro con el exterior son los cinco sentidos. Ellos nos permiten recabar información del exterior y ellos van a ser clave para conseguir esa presencia.

Por lo tanto, para estar en esa presencia más enfocada en lo exterior puedes enfocar tu atención en lo que ves, con todos los matices de formas y colores, prestando atención también a lo que ves con tu vista periférica. De la misma forma puedes hacer con lo que oyes, prestando mucha atención a todos los diferentes sonidos y a cómo de lejos eres capaz de detectar sonidos. Igualmente con tu cuerpo: a través de la piel puedes recabar información de la temperatura y humedad del aire, si hace viento, si hace sol...

Y, cuando estés muy atento a lo que pasa fuera entonces si: cierra un momento los ojos y date cuenta de qué sensaciones tiene tu cuerpo cuando estás con los cinco sentidos abiertos. Graba esa sensación para reacceder a ella cada vez que vayas a comunicar.

La repetición es la clave del aprendizaje así que no te aconsejo que accedas a esa sensación solamente cuando vayas a hablar en público sino cada día, de forma que sea fácil y rápido acceder a ese estado de presencia para comunicar.

Practica y comparte cómo te ha ido este ejercicio, cuáles han sido tus sensaciones, qué es fácil, qué es difícil para ti. Estaré encantada de leerte.

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La naturalidad

Cuando nos sentimos expuestos (observados, examinados...) algo ocurre con nuestra naturalidad: ¡desaparece!

Es un mecanismo de defensa por el cual nos autoprotegermos de las posibles críticas y burlas y por el cual decidimos inconscientemente mostrarnos menos (mostrar menos quienes realmente somos, cerrarnos literalmente, alejarnos, hablar más bajito, hablar de forma "standard", etc)

Sin embargo, el efecto resultante es que nos volvemos mucho menos interesantes, lo cual hace que nos presten menos atención y, como consecuencia, nuestro mensaje llega menos.

La naturalidad es deseable en un comunicador no sólo porque éste es más interesante y capta y mantiene más la atención (que no es poco) sino porque una persona que comunica con naturalidad es percibida como más segura de lo que está diciendo. Otro motivo muy importante es que la naturalidad hace sentir a los que te escuchan CÓMODOS.

Este es un principio quizás sorprendente pero muy importante de la comunicación: TU AUDIENCIA SE SENTIRÁ COMO TÚ TE SIENTAS. Sí, por un fenómeno de resonancia limbica, transmitirás tus emociones a tus interlocutores de forma que si tú estás incómodo ellos también lo estarán.

Los comunicadores que se expresan con naturalidad lanzan un mensaje inconsciente: "me encuentro bien, me gusta hacer lo que hago y me siento seguro de lo que digo" y...¡adivina! esto no será cuestionado por su audiencia porque, como dijimos, es un mensaje inconsciente, no pasa por el filtro de la razón.

Así que la naturalidad es un bien muy buscado y deseado por todos aquellos que quieren comunicar sus ideas (...¡no me imagino quién no quiere comunicar su ideas, por cierto!)

Pero, ¿en qué consiste exactamente la naturalidad? No parece algo facilmente medible.

Para mí, ser natural es ser tú mismo, el mismo que cuando habla con sus amigos solo que respetando el contexto en el que te encuentras.

  • Obsérvate cuando estás en confianza: ¿qué postura tienes? ¿qué gestos haces? ¿cómo suena tu voz? o haz que te graben sin que te des cuenta.
  • Ensaya, ensaya y ensaya. Aquí viene otro principio importante de la comunicación: PARA SER NATURAL HAY QUE TRABAJAR MUCHÍSIMO

Muchas personas a las que asesoro al principio piensan que serán más naturales si improvisan. Si no estás acostumbrado a hablar en público es demasiado pedirte que tu charla sea escuchada por ti por primera vez cuando sea la charla real, que recuerdes de qué hablar, cómo gesticular, qué hacer con la voz... Cuanto más conozcas tu mensaje y a ti mismo, cuantas más veces lo hayas escuchado, cuantas más veces te hayas visto haciéndolo más probable es que puedas ser natural.

Algunos ejemplos de cómo no ser natural son los siguientes:

  • Acabar tus afirmaciones en un tono más alto. Es algo que hacemos con mucha frecuencia de forma inconsciente. Lo que transmitimos es que no estamos seguros de lo que estamos diciendo porque eso es exactamente lo que hacemos cuando preguntamos: subimos el tono final de la frase.
  • "Cantar" una cancioncilla rara que no es la que solemos cantar con nuestro acento.
  • Rellenar los espacios vacíos con Ahhh, ehhh o alargar las palabras mientras pensamos y buscamos las palabras que vamos a decir.
  • Gesticular en exceso en un intento de que tu mensaje llegue, esto también resulta incómodo de ver.
  • Hacer movimientos repetitivos con el cuerpo que no transmiten nada.
  • Tocarnos el pelo, arreglarnos la ropa, subirnos las gafas, rascarnos... aquí la idea es que estés cómodo en la incomodidad: da igual si crees que la camisa está un poco torcida o que estás un poco despeinado, ahora solo importa el mensaje.

En el vídeo de youtube que he grabado sobre este tema quizás puedas ver de forma más gráfica a lo que me refiero con estos ejemplos de cómo no ser natural.

La próxima semana empezaremos a desgranar como SÍ ser natural.

Espero sinceramente que te haya sido útil. Si crees que puede ser útil a alguien que conozcas, por favor, reenvíaselo.

Gracias.

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