Emoción

 

Nuestro cuerpo transmite mucha información, sin embargo, raras veces nos tomamos en serio cuidar esa información. Solemos pensar que lo verdaderamente importante es el contenido de lo que decimos y le quitamos importancia a los mensajes que emitimos con nuestro cuerpo.

En comunicación TODO CUENTA, y, desde luego, el cuerpo transmite y mucho porque más que conceptos, el cuerpo transmite emociones.

Sin embargo, no es fácil preparar los mensajes del cuerpo ya que suelen ser inconscientes y es difícil para nuestra mente estar pendiente de la postura, las manos, los movimientos del cuerpo, los gestos de la cara además de la velocidad de la voz, el tono, el volumen, las tonalidades y, por supuesto, lo que estás diciendo. Sencillamente, no somos capaces de manejar conscientemente tantas variables.

Por otra parte, si dejamos que nuestro cuerpo se exprese al azar probablemente expresará nuestro nerviosismo, nuestra cacofonía de pensamientos y emociones y el mensaje que transmitirá será falta de foco y de seguridad.

Entonces, si no puedo estar pendiente conscientemente de mi cuerpo y no puedo dejar su expresión al azar ¿qué puedo hacer?

Mi propuesta para resolver este enigma es LOS ESTADOS.

Un estado es emocional, mental y físico. Puedes estar ilusionad@ y entonces sentirás esa emoción en tu cuerpo (por ejemplo, una energía ligera desde tu pecho hacia arriba), tendrás pensamientos relacionados con esa ilusión (como: «por fin voy a poder hacer todo lo que llevo tiempo planeando») y tu cuerpo estará en una energía abierta ligera (por ejemplo, se mueve más, tus brazos están más abiertos, tu cara sonríe…) Mi propuesta es: enfocarse y entrenar los estados y dejar que el cuerpo los exprese libremente.

El estado de base es la presencia: ser capaz de estar totalmente presente durante el acto comunicativo, para lo cual es imprescindible entrenar la atención.
A partir de ahí podemos empezar a superponer los diferentes estados que te interese transmitir en cada mensaje.

Transmitir emociones es una habilidad avanzada en los comunicadores y empieza con ser capaz de sentir tú primero lo que quieres que tu audiencia sienta.Los estados son contagiosos.

Gracias a las neuronas espejo descritas por Giacomo Rizzolatti y su equipo hace bien poco (1996) sabemos que somos capaces de sentir lo mismo que siente la persona con la que estamos. Lo sentimos directamente a través de estas neuronas espejo sin necesidad de intelectualizarlo previamente.

Un comunicador capaz de entrar y salir de emociones puede conseguir que su audiencia las sienta con él.

Desde mi punto de vista, un comunicador que cuida su lenguaje corporal tiene muchas más posibilidades de emocionar a su audiencia.

Me gustaría mucho escuchar tu opinión sobre el lenguaje corporal y los estados. Tú, ¿cómo lo ves?

 

 

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¡Hasta la semana que viene!
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