Hablar en público…y que te escuchen

Tienes tu presentación preparada, ya sabes cómo vas a empezar para captar la atención del público, tienes tus imágenes super chulas, has ensayado tu presentación. ¡Perfecto!

Una preguntita…¿qué vas a hacer para que te escuchen durante toda la presentación?

Cric-cric-cric (sonido de grillos)

En grandes audiencias se produce el “efecto oveja” por el que, protegido por el resto del rebaño, NO sentimos que el ponente pueda vernos ni escucharnos e, irremediablemente, antes o después nuestra mente empieza a divagar.
Para conseguir que una audiencia grande nos preste atención durante una hora tenemos que hacer algo más que hablar bien.
Necesitamos incluirles en nuestro mensaje.

Al fin y al cabo, no se trata de un orador separado de una audiencia sino de un grupo de personas que interacciona. Cuanta más interacción más atención.

Preguntarles y esperar a sus respuestas con una buena pausa, por ejemplo. ¿Que la audiencia es demasiado grande? siempre puedes generar la ilusión de que les preguntas haciéndoles preguntas, pausando, y después respondiendo tú. O puedes pedir que levanten la mano si piensan que…lo que sea.

En audiencias más pequeñas incluir también sus comentarios señalándoles cuando los mencionas o ya el super premium: recordar sus nombres. Hacer ese esfuerzo mental transmite un mensaje claro y potente: te veo, me importas, te tengo en cuenta.

Necesitamos sentirnos vistos y escuchados. Los oradores que tienen esto en cuenta consiguen que sus mensajes lleguen mucho mejor.

Al fin y al cabo sino…¿para qué hablamos?

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¡Hasta la semana que viene!

 

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