La integridad

Cualquier empresa u organización que no respete las leyes, los valores corporativos y que sus líderes no «tengan palabra» tiene los días contados. Sin integridad solo se puede sobrevivir a corto plazo.

Los líderes están sometidos a la presión de cumplir los objetivos, lo que podría tentarles a tomar un atajo y esquivar las normas con tal de no fracasar en las cifras de su rendimiento.
Los que toman ese camino SIEMPRE se arrepienten, ya que el precio que pagan ellos y la empresa es inmensamente mayor que el beneficio del atajo. Además, nadie está a su lado ni le apoya cuando llegan los problemas por infringir valores o leyes, está solo.

Todos saben dónde está el líder y que hace, aunque sea mirando con el rabillo del ojo. Por eso, los líderes tienen la obligación de actuar de forma ejemplar, de exhibir una conducta íntegra. Lo que hace el líder cala profundamente en la conducta de todas las personas de la empresa.

Así, la integridad se muestra en cinco dimensiones, en todos los grupos de interés o stakeholders:

  • Los clientes: asesorándoles en vez de colocándoles productos o servicios.
  • Empleados: ofreciéndoles formación y promoción.
  • Proveedores: pagando en plazo y en forma.
  • Accionistas o propietarios: remunerándoles o incrementando el valor de sus acciones.
  • Sociedad: con sostenibilidad y contribución a la conservación del medio ambiente y de los grupos desfavorecidos

Si eres un líder: estás siendo observado. Esto puede ser un gran recurso para evitar la tentación de tomar atajos.

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