Nueva saga: La autenticidad

 

Hace años, cuando aún me dedicaba a la cardiología veterinaria, mi mentor me pidió que impartiera una de sus lecciones. Me sentí muy orgullosa y, al mismo tiempo, sentí mucho miedo de no ser capaz de poder ofrecer el nivel que él ofrecía.

¿Qué ocurrió? Sobreviví, pude explicar todas las diapositivas de su presentación con dignidad, pero…no fui yo. ¡Estaba tan asustada de no ser suficiente!

Cuando no sentimos confianza en lo que somos intentamos ser alguien diferente…y desaparecemos.

En cambio, cuando podemos ser auténticos, se produce la magia. Para empezar, sentimos paz interior, ya no estamos en guerra con nuestro yo ideal y sentimos que estamos bien en nuestra propia piel, además, conectamos con la alegría de la vida, una alegría expansiva y contagiosa y, por último, sentimos deseo de hacer algo más grande que nosotros, queremos trascender.

La autenticidad, por tanto, es un bien precioso al que queremos llegar.

No siempre es un camino de flores, a veces hay muchas piedras y no siempre queremos transitarlas.

En esta nueva saga sobre autenticidad me propongo estudiar, aprender, compartir y practicar la autenticidad.

Hace mucho tiempo que me fijo en las personas auténticas, me inspiro en ellas y practico este difícil camino.

Quiero compartir aquí lo que voy entendiendo a un nivel profundo después de muchas charlas, feedback (hacia mí y hacia mis alumnos) y muchas sesiones en mis mentorías en comunicación.
Me gustaría que este espacio fuera un laboratorio de autenticidad en el que pueda leer tus opiniones, propuestas, y tus sabias aportaciones.

Y, para empezar, te propongo una pregunta para que viva contigo durante esta semana:

¿Cuándo te has sentido auténtica? Observa ese momento con curiosidad científica, con distancia. ¿En qué contexto estabas? ¿Qué hiciste diferente? ¿Cuáles fueron tus sensaciones internas? ¿Cómo sonaba tu voz? ¿Cómo te movías?

Y cuenta, cuenta…

 

Solo podrás dejar huella en los demás cuando seas tú misma, tú mismo.

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