CRUSO DE CARISMA DE CUATRO DÍAS. DIA 4

Curso de carisma. Día 4

En nuestro cuarto y último día nos centraremos en la parte más inconsciente de la comunicación: el lenguaje corporal y la voz.

Entrenaremos, practicaremos y experimentaremos la importancia de esta parte de la comunicación que habla de quien eres tanto si quieres como si no.

Las emociones se expresan, sobre todo, con el cuerpo y la voz. ¿Cómo emocionar a una audiencia?


CURSO DE CARISMA DE CUATRO DÍAS. DÍA 2

Curso de carisma. Día 2

En el segundo día nos centraremos en nuestra comunicación con nosotros mismos y descubriremos la información que nos traen nuestras emociones y cómo aprovecharla

Estudiaremos la comunicación asertiva y practicaremos cómo expresar nuestras necesidades y deseos de forma calmada y considerada con las necesidades y deseos de los demás.

Nos fijaremos en nuestras relaciones como las grandes maestras que nos enseñan qué debemos aprender acerca de la dinámica de vínculos


La cercanía

La cercanía

 

El tiempo de las charlas magistrales con ponentes distantes ha pasado ya, hoy en día esperamos de los ponentes que sean cercanos, que tengan un tono coloquial, que se muestren humanos. Incluso en los eventos más formales agradecemos un guiño que acerque el ponente a la audiencia.

En definitiva, queremos tener la sensación de conocer al ponente simplemente escuchando sus presentaciones.
Esta cercanía la puedes mostrar a través de:

  • Un lenguaje sencillo, independientemente de la complejidad del tema del que hables. En contra de lo que piensan algunos ponentes, utilizar jerga específica (corporativa, médica, etc) no les hace parecer más sabios sino más distantes. La audiencia pierde identificación con el ponente y se siente mal al no conocer esos términos.
  • A través de tu lenguaje corporal mostrando los gestos típicamente tuyos, los que tienes cuando estás entre amigos, por supuesto, respetando el contexto (guiños, sonrisas, gestos faciales acompañados de silencios...) También puedes acercarte físicamente a la audiencia o a la cámara como un símbolo de tu cercanía emocional.
  • Haciendo explícitas tus emociones: si hablas de algo que te enfada: ¡muestra tu enfado! si algo te hace mucha ilusión: ¡muestra tu ilusión! de esta forma, te percibirán humano y honesto, una persona que no esconde quién es ni lo que siente.
  • Podemos, también, reconocer nuestros límites con humildad, eso genera cercanía porque nos hace semejantes (anulando, de nuevo esa distancia entre el ponente sabio y la audiencia que aprende)

 

Si bien son tiempos de un tono coloquial y cercano, eso no es excusa para descuidar el resto de los elementos. Así, sigue siendo de vital importancia el trabajo previo en la preparación del mensaje y en su ejecución, de forma que podamos entregar:

  • Un mensaje limpio de muletillas del tipo ah, um, que rellenan los espacios vacíos mientras ganamos tiempo para pensar en lo que vamos a decir o palabras repetitivas que no añaden significado como ¿vale? ¿ok?
  • Una postura erguida y abierta, un aspecto apropiado para el contexto.
  • Un mensaje bien estructurado, de forma que sea fácil de seguir, de comprender y de recordar.
  • Un esfuerzo previo de adaptar el mensaje a la audiencia con ejemplos propios y acorde a sus intereses.
  • Un ensayo previo exhaustivo que te permita encontrarte relajado y confiando durante tu exposición

En definitiva, hoy en día queremos escuchar a personas cercanas, humanas y accesibles pero nos gustan mucho más si ha habido un trabajo previo de planificación, preparación y ensayo. Este trabajo previo es indispensable si queremos optimizar nuestro mensaje.

No confundamos cercanía con descuido 😉


Gestión de la ira y el enfado

Gestión de la ira y el enfado

En el episodio de #UnTéconMartayMar del pasado jueves titulado "No me quiero enfadar más", junto a Cristina, aprendimos que el enfado es energía intuitiva que quiere ayudarnos a poner límites, a decir que no, a respetar nuestras necesidades.

Por lo tanto, esta energía tiene una inteligencia que, bien canalizada puede sernos muy útil. Esta energía proviene de la interpretación que hacemos de la realidad. Y, claro, cada uno hacemos una interpretación diferente según nuestras experiencias y creencias. Por eso lo que me enfada a mí puede no enfadarte a ti y al revés.

Otra característica muy importante del enfado es que necesita que lo expresemos (por eso es una energía que nos impulsa hacia adelante)

Gestionar el enfado requiere consciencia y voluntad ¿para qué? para no hacer lo de siempre, para no responder de forma automática, inconsciente. ¿Cuál es tu respuesta automática al enfado?

Hay personas que explotan y expresan su ira con insultos, castigos y venganzas.

Otras personas reprimen su enfado y dejan esa energía dentro en forma de tensión corporal, estrés o enfermedades.

Dependiendo del contexto, a veces nos comportamos explotando y a veces reprimiendo nuestro enfado.

Ninguna de estas dos formas de expresión son funcionales, no resuelven la situación que ha provocado la ira.

Cuando éramos pequeños aprendimos a mostrar alguno de estos patrones y nos fueron útiles, sin embargo, quedaron marcados como patrones habituales y ahora como adultos nos gustaría elegir conscientemente nuestras respuestas de forma que sean acordes con nuestros valores e intereses.

¿Por donde empezar a gestionar la ira?
1- Toma de conciencia: piensa en una situación en la que te enfadaste y pregúntate si descargaste tu ira, si expresaste cómo te sentías y si propusiste alguna solución
2- Date unos minutos para respirar, relajar y conectar.
3- Ahora vuelve a esa situación y pregúntate con curiosidad: ¿de qué otra forma podría haber reaccionado?

 

 

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Hay aquí dos claves importantes:

  • Estado de presencia (en este vídeo te explico lo que es y cómo conseguirlo): Ser capaz de auto observarte, conocerte, saber cómo siente ira tu cuerpo, darte cuenta de que lo que sientes es enfado y separarte de él. Poder ver que tú no eres ese enfado, tú eres el que lo siente y tienes muchas opciones de reacción
  • Tiempo antes de reaccionar: Darte tiempo para poder volver a un estado más neutro que te permita elegir tu respuesta de forma acorde con tus valores, expresando tu enfado en primera persona y sin juicios y proponiendo una solución

Cuando he conseguido hacer esto en algunas situaciones he conseguido mantenerme firme marcando mis límites de forma tranquila y considerada y, además, he ganado confianza en mí misma y en mi capacidad. Otras veces no lo consigo y soy paciente conmigo misma y con mi proceso.

 

 

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Me gustaría saber tus impresiones sobre:

  • Tu patrón habitual de respuesta al enfado
  • Tus resultados al aplicar esta forma de gestionarlo

 

¡Te animo a que lo pruebes y nos enseñes tus trucos!